La fotografía de un hombre no identificado abrazando un crucifijo de más de cinco metros de altura en Ucrania se volvió viral en las redes sociales cuando Rusia comenzó su invasión a gran escala en ese país.


Un hombre abraza una cruz frente a un monasterio en Lviv, Ucrania, el 24 de febrero de 2022, el primer día de la invasión rusa. Cortesía de Dennis Melnichuk

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La imagen captura un momento de tranquilidad en medio del caos: un hombre con vestimenta oscura abraza el crucifijo en un patio al aire libre, envolviendo con sus el pie de la cruz. Si bien la foto no muestra su rostro, revela el rostro de Jesús, inclinado hacia el hombre. Dos transeúntes pasan junto a él contra el telón de fondo de una iglesia antigua e imponente.

El fotógrafo, Dennis Melnichuk, tomó la imagen el 24 de febrero fuera de la iglesia y monasterio de Bernardins, en Lviv. Luego, la compartió en una publicación de Facebook. 

En ese momento, Melnichuk comentó a CNA –agencia en inglés del Grupo ACI–: "Sentía que mi corazón temblaba de incredulidad y conmoción. Además, sentí que la fe crecía en mi corazón".

Vio al hombre mientras caminaba hacia la iglesia para orar. 

"Esto fue unas tres horas después de que explotaran las bombas en Kiev; había grandes filas en los bancos, farmacias y tiendas, ya que todos intentaban abastecerse debido a la incertidumbre de lo que sucedería después", relató Melnichuk. 

Este hombre, en cambio, oró al pie de la cruz.

En el pie de foto de la foto, Melnichuk dijo que él y su esposa, Anya, se despertaron con una llamada telefónica advirtiéndoles que Kiev estaba siendo bombardeada. 

"Antes de dirigirnos al este hacia Ternopil, Ucrania, fuimos a comprar comestibles y retirar dinero extra del cajero automático. Hicimos fila durante aproximadamente una hora para obtener nuestro turno en la máquina y descubrimos que había un límite de $100 por persona. La realidad de la ley marcial nos golpeó", escribió en Facebook. 

"Nos estamos preparando para ayudar a las personas a escapar y encontrar alojamiento para los refugiados, hacemos lo que podemos para ayudar en esta crisis", agregó. 

En lugar de huir, Dennis y su esposa optaron por quedarse en Ucrania para "ser las manos y los pies de Jesús en el suelo", indica su página de recaudación de fondos. En otras palabras, asistiendo y albergando refugiados a través de su ministerio, Awakened Generation

Awakened Generation, dijo Melnichuk, ha trabajado para equipar y activar a la Iglesia local en adoración, misiones y evangelización. Ahora "estamos sirviendo a los refugiados que huyen de la guerra y brindando ayuda y ayuda de emergencia a quienes se dirigen hacia el oeste", agregó.

"Nos asociamos con JUCUM [Juventud con una Misión] en Ucrania para brindarles a los refugiados un lugar seguro para dormir, comer y descansar, y ayudarlos a encontrar una manera segura de salir hacia el oeste. Tenemos muchos grupos que vienen todos los días y nos estamos preparando para cientos, incluso miles, más", relató a CNA.

Las personas pueden ayudarlos de múltiples maneras, dijo: orando e intercediendo, donando y brindando ayuda humanitaria, especialmente ayuda médica. 

Melnichuk proviene de un entorno protestante. Si bien no es católico romano, dijo que "aprecia la rica historia de la Iglesia de Cristo, incluida su historia católica".

Sus padres emigraron de Ucrania a los Estados Unidos, donde se conocieron y él creció, reveló en un testimonio en línea en 2016. Más tarde regresó al país como misionero y ha vivido allí durante dos años y medio. Y, al parecer, él y su esposa no tienen planes de irse, incluso mientras ayudan a otros a escapar.

"Nuestros teléfonos están bloqueados. Estamos siendo golpeados por la primera corriente real de refugiados que comienzan el éxodo de las ciudades en crisis. La primera ola fue solo un goteo en comparación con esto. Estamos haciendo todo lo posible para encontrar respuestas y soluciones", escribió en una publicación de Facebook el 3 de marzo.

"Por favor, oren para que hagamos esto bien. Necesitamos la gracia de Dios", pidió.

En otra publicación, aseguró que "es un honor seguir a Jesús en un momento como este". "Todos los días vienen grupos y vemos las caras cansadas y conmocionadas de personas que han dejado todo atrás y no saben lo que les espera".

"He visto a la Iglesia en Ucrania y en todo el mundo convertirse en un cuerpo viviente. Sin etiquetas ni rótulos, solo un propósito: amar como hemos sido amados por Dios en Cristo Jesús", concluyó.

Traducido y adaptado por Diego López Marina. Publicado originalmente en CNA.